|
El desastre natural acontecido causó numerosos daños materiales, sociales y emocionales en nuestra comunidad, dejando desvalida a un porcentaje muy significativo de nuestra población nacional, lo que ha generado una pronta respuesta a través de la activación múltiple de ayuda por parte de numerosos organismos. Pero gran parte de nuestra población, cae en la categoría de Testigo, según las definiciones de la ONU, quedan absolutamente descubiertas por estas redes primarias de auxilio, debiendo por sí solas las personas o en conjunto con sus redes de apoyo, intentar restablecer el funcionamiento normal y bienestar, esto es lidiar con una serie de vivencias y síntomas anormales producto de la crisis, tales como: Ansiedad, angustia, labilidad emocional, miedo, alteraciones del comportamiento, desorganización de la personalidad, depresión, pensamientos obsesivos, trastornos del sueño, cansancio, apatía, desmotivación, pérdida del sentido, aumento de adicciones, bloqueos de la memoria, problemas de concentración y atención. A nivel social esto se traduce en problemas en el sector público y privado, aumento de la violencia, conductas amorales, pérdida del sentido de la autorrealización y logro (trabajo). Ligado a lo anterior, existen numerosos estudios que dicen relación con el agravamiento de los síntomas de salud mental y psicosocial, cuando estos no son contenidos en los 30 primeros días tras el desastre, por ejemplo, en el caso particular del trastorno de estrés post traumático, los síntomas de estrés agudo en general disminuyen o desaparecen completamente en los siguientes 30 días a la contención. Sin embargo, en algunos casos, especialmente cuando no existe contención alguna, este desorden puede persistir por muchos años y transformarse en serios problemas en la vida de una persona, su familia y entorno socio-laboral, no siendo poco infrecuente esta realidad. Es por todo lo anterior que podemos entender las cifras entregadas por un estudio del MINSAL en conjunto con la Universidad Católica de Chile, realizado el 2008, donde establecen que frente a un desastre de estas magnitudes existe en promedio una baja de la producción de USD 300 millones por sólo los efectos del Trastorno de Estrés Post Traumático (TEPT). Siendo evidente la relación entre productividad de las empresas y el restablecimiento del funcionamiento normal de la comunidad y las personas, es que nuestra organización pone a su disposición nuestro equipo de especialistas que han desarrollado un programa de Manejo de Crisis que los ayudará a superar estos desiquilibrios, para lo cual los invitamos a contactarnos para poder presentarles una propuesta de servicio ajustado a sus necesidades . 
|